lunes, 28 de julio de 2008

EN HONOR AL CENTURIÓN


He leído comedias desde las más ordinarias hasta las más célebres y destacadas, como: “Honor, amor y poder”, de Pedro Calderón de La Barca, “Tartufo y el Avaro”, de Moliere, el maestro de la bufonada; “No hay ladrón que por bien no venga”, de Darío Fo, entre otras notables obras de la Literatura Universal. Pero, hasta hoy, nada sin igual como las insulsas querellas interpuestas por el alcalde Anselmo Lozano Centurión, en un intento de amedrentar y acallar a algunos periodistas y comunicadores sociales de la región.
Para citar algunas de las furibundas e irónicas denuncias de este burgomaestre, es cuando sentencia que, la transformación del distrito de La Victoria, […] no hubiera dado sus frutos, si de por medio no hubiera habido en su persona, la honradez, su prestigio, su reputación y sobre todo, su credibilidad de hombre público, los cuales en sus más de 54 años “Jamás de los jamases”, han sido cuestionados, ni puestos en tela de juicio por ninguna persona. […] (Exp. 1620 - 2007/ 1º JEP).
Sería mezquino si no reconociera la transformación del distrito de La Victoria, en la gestión del alcalde Lozano, pero no toda obra lleva necesariamente el sello moral del autor; porque no es tan cierto ese “jamás de los jamases” del que se ufana el señor Anselmo, o ¿A olvidado su senil memoria, que fue el primer tránsfuga que tuvo la región para ponerse al servicio de la dictadura fujimontesinista?. Se le ha cuestionado el vaso de leche que distribuía a los comedores populares, con su único, perpetuo y favorito abastecedor, Marco Arrascue Pasapera. Tan cuestionada es su trayectoria edil, que la Contraloría General de la República, a autorizado a la procuradora pública inicie las acciones legales contra la gestión de Anselmo Lozano, por haber desembolsado de los recursos públicos, durante los años 2004 - 2006, la suma de S/. 191.649.37 nuevos soles, en gastos de celebraciones, agasajos, consumo de telefonía celular y actividades particulares. Como si esto fuese poco, el egregio Lozano, sin ser ferreñafano, ni comunero, se ha hecho adjudicar él y su familia 60 hectáreas de terreno agrícola, en la comunidad Santa Lucia de ferreñafe, dejando de lado con su criollada a verdaderos y humildes campesinos que añoran el sueño que les ha hurtado el señor Centurión.
Para la tranquilidad del burgomaestre, es criterio unánime de los juristas, que no puede admitirse persona sin honor; pues así como todo ser humano tiene vida, tiene patrimonio, tiene libertad, también tiene honor. Una persona siendo degradada en algunos aspectos de su vida, mantiene vigente otras facetas de su personalidad, por tanto esa degradación no le priva de la tutela jurídica en general. El honor alcanza por separado a cada una de las manifestaciones de la personalidad, por ejemplo: Un homicida puede tener respeto a la propiedad ajena, un ladrón puede ser un profesional enterado, una prostituta puede respetar el cumplimiento de sus deudas; un amoral puede ser un excelente alcalde. Por lo antes dicho, es imposible que una persona pierda totalmente el honor, motivo por el cual hasta el más vil de los delincuentes puede accionar judicialmente si lesionan su honor en otras facetas de su vida.


(´Columna Periodistica, publicada en el Diario El Correo, el viernes 4 de abril del año 2008)

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