miércoles, 27 de agosto de 2008

CRONICA DE UNA VIVEZA ANUNCIADA


El día que la iban a privatizar, la UDCH se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el buque de la esperanza en que llegaba la resolución del Poder Judicial que impediría su privatización. Había soñado que atravesaba un bosque lleno de excelencia académica donde caía una llovizna tierna de honestidad y transparencia, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicada de cagada de los esbirros de Alberto Ortiz Prieto.

Mil disculpas al periodista, editor y escritor colombiano Gabriel García Márquez, por haber alterado tan burdamente el inicio de su novela: “Crónica de una muerte anunciada”. Pero, no encontré mejor cita literaria para dar inicio a la artera criollada del ex rector de la UDCH, Alberto Ortiz Prieto, quien pretende tal cual cuatrero, adjudicarse la propiedad de la Universidad Particular de Chiclayo, amparado en el Decreto Legislativo Nº 882.

De jure y para las cámaras, el Rector de la UDCH, es Augusto Tello Amenero, pero de facto, quien manda y gobierna en dicha casa de estudios es Alberto Ortiz Prieto, quien hace denodados esfuerzos por apropiarse de la Universidad, intentando vanamente ante CONAFU - ANR, adecuarla al marco legal del DL Nº 882.
¿Qué significa en buen cristiano el Decreto Legislativo Nº 882?, sencillamente ponerse él como el principal y mayor accionista de la universidad, en resumidas cuentas, ser dueño y amo de la UDCH, sin haber invertido un solo céntimo.

Para lograr su objetivo no escatima dinero. Durante su gestión, contrató en Lima los servicios profesionales de un reconocido estudio juridico miraflorino, Armando E de la Cruz Gamarra, por la suma de 18 mil nuevos soles. ¿De dónde salió el dinero para pagar tan jugosa suma?, ¿De los bolsillos de Alberto?, no, pero si de las pensiones de los sufridos padres de familia, quienes religiosamente pagan las pensiones de estudios de cada uno de sus hijos.

CONAFU (Consejo Nacional para la Autorización de Funcionamiento de Universidades), mediante resolución Nº 122 - 2007, declaró infundada, la criollada de don Alberto, quien hoy pugna en los fueros judiciales, contra quienes se oponen a que se quede con la universidad, patrimonio de todos los lambayecanos.
No permitamos con nuestra indiferencia que este frustrado aspirante al congreso y a la presidencia regional de Lambayeque, se apropie de esta casa de estudios y le sirva como siempre le ha servido como la gallina de los huevos de oro para financiar sus campañas políticas.
Columna periodistica publicada en El Diario el Correo de Chiclayo (martes 2 de setiembre de 2008).

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